lunes, 11 de mayo de 2015

Estela y Juan

Tanto Enero como Marzo son meses donde nos brindamos buenos deseos. Nos decimos buenos augurios para lo que está por venir.
 Enero se enmarca con el comienzo de un nuevo año, mediando las vacaciones para los más pequeños y con desafíos y propuestas para los  grandes. Marzo es el reencuentro con la escuela. El momento donde los niños y jóvenes van a la escuela. Los mayores descansan del descanso de los niños y las tardes y las mañanas vuelven a un ritmo tranquilo, silencioso, de trabajo hogareño. Volviéndose a quebrar con el regreso del “cole” y la leche y las novedades y los enojos, peleas y alegrías. Son tiempos vividos con proyectos, con sonrisas infantiles y juveniles.
Pero también hay otros tiempos. El tiempo de los grandes, de aquellos que vaya a saber porque motivo de la vida hoy, si hoy, aquí y ahora, vuelven a la escuela. A comenzar lo que nunca pudieron, como Estela. O a terminar lo que dejaron para más adelante como Juan.
Historias de vida y vida misma que se juntan en el primer día de clases, en el salón, en el patio. Marzo, ese mes tan hermoso y tan terrible. Mes de encuentros, reencuentros, desencuentros y búsquedas.